Desintoxicándome las redes sociales

Actualizado: 27 feb

Yo decido cuidar mi salud mental y por eso decido hacer un STOP.




En los momento de mayor inconformidad han sido los días en donde me enfoco más en la vida ajena scroleando todo el tiempo.

Hace unos meses tomé la decisión de alejarme de las redes sociales, ya que estaban teniendo un impacto muy negativo en mi vida.

Me estaba sintiendo tan miserable ver como otras personas alcanzaban su ''éxito'' y que para mi vista habían logrado lo que deseaban, y luego verme a mí aún en la búsqueda de mi voz. Frustrada, cansada y hasta un poco perdida, decidí era hora de HACER UNA PAUSA.


Sin querer me estaba comparando y no podía detenerme. Me estaba autoflagelando y además me presionaba haciendo cosas para poder ''adelantar'' que a mí también me sucediera. Se me había olvidado que cada proceso es único. Y lo más importante se me había olvidado preguntarme ¿Qué es lo que realmente quiero? ¿Quién soy? ¿Qué quiero ser? ¿Qué me gusta? ¿A dónde quiero ir?


¡Las redes sociales son expertas en eso!


Nos han criado desde el ''Tienes que ser mejor que fulanito''. Desde la competencia insana, desde la carencia. (Por lo general los más afectados somos los que desde la infancia fuimos excluidos, rechazados y poco valorados).


Si no reconoces tu propio valor, si no, logras amar y respetar quién eres. Seguirás encontrándole defectos a tu vida.

Es más común verlo en mujeres que en hombres por lo general nosotras las mujeres somos quienes vivimos en una competencia de quien es Más ...


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Hay muchas investigaciones sobre la competitividad femenina desde un punto de vista revelador. En 2013, Tracy Vaillancourt revisó el conjunto de estudios publicados al respecto y descubrió que las mujeres en general muestran una “agresión indirecta” hacia otras mujeres y que esa agresión es una combinación de mecanismos de “autopromoción” que las hacen sentirse más atractivas y a su vez las lleva a ser malintencionadas con otras mujeres.


Existen dos teorías de por qué las mujeres son competitivas de manera agresiva pero indirecta. La psicología evolutiva, que recurre a la selección natural para explicar nuestro comportamiento dice que las mujeres necesitan protegerse (léase: sus vientres) de daño físico, así que la agresión indirecta nos mantiene a salvo al reducir el número de mujeres disponibles. Noam Shpancer explicó en Psychology Today que a medida que las mujeres consideran ser valoradas por los hombres (su máxima fuente de fortaleza, valor, logro e identidad) se sienten obligadas a luchar contra otras mujeres por el premio. En resumen: cuando nuestro valor se vincula con quienes pueden fecundarnos —los hombres— nos damos la espalda entre nosotras.



Y al final no estamos compitiendo contra otras mujeres, sino, contra nosotras mismas…

Contra lo que pensamos de nosotras mismas. Al girarnos para mirar a las demás mujeres, muchas de nosotras no vemos más que una versión de nosotras mismas que es mejor, más bonita, más inteligente… más. Vemos en ella lo que podemos mejorar de nosotras para verme igual


Hay mucha investigación que nos dice que las mujeres se sienten obligadas a equilibrar el campo de juego, sin importar cómo, para asegurarse el acceso al mejor material genético. Si en la vida moderna eso ha dejado de ser necesario, nuestra competitividad se convierte en algo un poco más privado y comprensible.


Al parecer es un instinto. Y mientras más consciente seas de que ese instinto existe y es parte de ti buscarás evitar entrar en el perfil de amigas, compañeras o conocidas, ya que sabrás que mientras tú no estés donde quieres estar. ¡Lo mejor es EVITAR!

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